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Cambios metabólicos en los halterófilos sometidos a cargas de entrenamiento
Resumen en español de Tyazhelaya Atletika. Ezhegodnik 1984 (Moscú: Fizkultura i Sport, 1984), pp. 63–66: el texto es una paráfrasis, no una traducción; las tablas de datos se reproducen íntegras con encabezados en español.
La adaptación a cargas intensas reestructura el metabolismo de modo que los sistemas funcionales trabajan de forma más económica y resisten mejor el estrés extremo. Pero los cambios metabólicos bruscos tras cargas de gran volumen e intensidad, y la recuperación lenta, pueden limitar la capacidad de trabajo y el efecto del entrenamiento, por lo que importa comprender el metabolismo y cómo pueden influirse los procesos ligados a la recuperación. El estudio abarcó el estado metabólico de 43 halterófilos de 19–22 años y de 55–113 kg de peso corporal.
Resultados metabólicos
Las cargas pequeñas (2–5 t, en su mayoría al 65% del máximo) y medias (5–8 t al 75–85%) no provocaron cambios significativos respecto al reposo relativo en el nitrógeno total, la urea, el nitrógeno aminado y la creatinina de la orina. Con cargas grandes (más de 8 t, con ejercicios de alta intensidad del 90–100%) su excreción renal aumentó de forma considerable (Tabla 1). Apareció creatinuria (0.01–0.019 g/h) en el 70% de los atletas y proteinuria en el 32%. El sudor recogido de la parte superior del cuerpo durante una sesión de 1.5 horas contenía unos 0.4 g de nitrógeno total.
Tabla 1. Efecto de las cargas de entrenamiento grandes sobre la excreción urinaria de los productos finales nitrogenados (x̄ ± Sx̄)
| Indicador | Antes del entrenamiento (valor basal) | Durante el entrenamiento | Después del entrenamiento |
| Nitrógeno total, g/h | 1.15±0.040 | 1.23±0.66 | 1.78±0.08* |
| Urea, g/h | 2.19±0.012 | 2.3±0.14 | 3.26±0.22* |
| Nitrógeno aminado, mg/h | 25.1±1.3 | 31.3±2.9 | 34.3±2.1* |
| Creatinina, mg/h | 58.4±2.1 | 72.1±4.3 | 84.1±5.3* |
* Diferencia significativa respecto al valor basal (p < 0.05).
A medida que aumentaban el volumen y la intensidad de la carga, el potasio urinario diario subía de forma marcada y el sodio bajaba, mientras que el calcio y el fósforo no variaban de forma significativa (Tabla 2). Cuanto más cualificado y entrenado era el atleta, menores eran los cambios de potasio y sodio.
Tabla 2. Efecto de cargas de entrenamiento de distinto volumen sobre la excreción urinaria diaria de potasio, calcio, sodio y fósforo (x̄ ± Sx̄)
| Indicador | Carga de entrenamiento | ||
| Pequeña | Media | Grande | |
| Potasio | |||
| Ingesta con la dieta, mg/día | 5500±194.2 | 6727±294 | 4947±239 |
| Excreción urinaria, mg/día | 3372±156 | 4736±201 | 3978±114 |
| Excretado, % | 61.3±1.4 | 70.3±2.4 | 80.4±2.1* |
| Sodio | |||
| Ingesta con la dieta, mg/día | 5472±204 | 5916±242 | 5512±212 |
| Excreción urinaria, mg/día | 4524±194 | 4999±126 | 4090±196 |
| Excretado, % | 82.6±1.7 | 84.5±1.7 | 72.3±2.0* |
| Calcio | |||
| Ingesta con la dieta, mg/día | 3577±142 | 3724±155 | 2841±209 |
| Excreción urinaria, mg/día | 254±24.6 | 257±27.1 | 233±22.4 |
| Excretado, % | 7.1±1.1 | 6.9±1.1 | 8.2±1.1 |
| Fósforo | |||
| Ingesta con la dieta, mg/día | 2644±105 | 3081±124 | 2212±184 |
| Excreción urinaria, mg/día | 1343±96.2 | 1596±98.4 | 1197±95 |
| Excretado, % | 50.4±2.1 | 51.8±1.4 | 54.1±1.3 |
* Diferencia significativa (p < 0.05).
Las cargas grandes elevaron la necesidad de las vitaminas B1, B2, PP, B6 y de ácido ascórbico (Tabla 3). Los marcadores de tensión, fatiga, recuperación y adaptación (catecolaminas urinarias, cuerpos cetónicos, mucopolisacáridos ácidos, urea sérica, estado ácido-base) mostraron a veces una recuperación incompleta de cargas intensas anteriores: acidosis metabólica, urea sérica matutina elevada, dopamina y DOPA urinarias bajas (reflejo de la reserva simpaticoadrenal) y cuerpos cetónicos y mucopolisacáridos ácidos urinarios altos.
Tabla 3. Efecto de las cargas de entrenamiento grandes sobre la excreción urinaria de vitaminas y de sus metabolitos
| Vitamina | Atletas con deficiencia vitamínica, % | Excreción urinaria de vitaminas y metabolitos | Excreción normal |
| Tiamina, µg/día | 45 | 132±8 | 150–500 |
| Riboflavina, µg/día | 53 | 239±27 | 300–1000 |
| Vitamina B6, mg/día | 56 | 1.08±0.03 | 1.5–2.5 |
| Vitamina PP, mg/día | 53 | 4.6±0.35 | 7–12 |
| Ácido ascórbico, mg/día | 70 | 8.5±1.3 | 20–30 |
Alimentación
Estos cambios reflejan la tensión metabólica causada por un esfuerzo físico y nervioso-emocional intenso, pero tanto ellos como la rapidez de la recuperación dependen también en parte de la alimentación (N. I. Yákovlev, 1957; A. A. Pokrovski, 1975; V. A. Rogozkin, 1975; A. A. Minj, 1976). La dieta real de los levantadores no siempre cumplía los requisitos racionales y con frecuencia estaba desequilibrada. Proteínas, grasas e hidratos de carbono estaban en una proporción de 1 : 1.2 : 1.7 en lugar de la recomendada de 1 : 0.8 : 4. Las proteínas, el 14% de la energía, quedaban por debajo del 16–18% necesario con cargas intensas (Schneider, 1979); faltaban metionina y varios aminoácidos no esenciales, al parecer porque predominaba la proteína animal (80–90%). La grasa era excesiva, el 46% de la energía, con una baja relación entre poliinsaturadas y saturadas, mientras que los hidratos de carbono eran extremadamente escasos, el 40%.
El potasio, el sodio y el calcio estaban muy por debajo de los niveles recomendados para los deportistas (Pokrovski, 1975; N. N. Yákovlev, 1975; Schneider, 1979); el fósforo era adecuado. Las vitaminas formadoras de coenzimas (tiamina, niacina, piridoxina, ácido pantoténico, ácido fólico, biotina) estaban en el límite inferior de la norma para adultos, y el ácido ascórbico extremadamente bajo: 12.5±0.9 mg por 1000 kcal frente a 35.
Este desequilibrio contribuyó probablemente a los cambios metabólicos. Las vitaminas del grupo B y el ácido ascórbico escaseaban por una baja ingesta y una mala absorción, debidas a la alteración de las proporciones entre las vitaminas y otros nutrientes. El exceso de grasa con poco hidrato de carbono elevó los cuerpos cetónicos urinarios en algunos atletas (80–180 mg/día frente a 20–50). Una mala relación entre potasio y proteína (V. D. Grebeniuk, 1975; G. A. Azizbekián, 1981; Anand y cols., 1974; Margen y cols., 1974) puede explicar las mayores pérdidas de potasio.
Un producto alimenticio especializado
Una recuperación metabólica más rápida y el mantenimiento de la capacidad de trabajo con cargas intensas exigen ante todo una nutrición correcta. Los alimentos especializados ayudan: son de fácil digestión, ricos en calorías, compactos y ajustables al gasto del atleta. Los alimentos comunes, en cantidades que cubran las necesidades de proteína y con varias sesiones al día, suponen una comida abundante y de digestión lenta, que puede causar molestias, pesadez de estómago, respiración trabajosa y dispepsia durante el trabajo con la barra (Centenzo, 1976; Rogozkin, 1973; K. A. Larícheva, Yalovaia y otros, 1978).
A partir de estos hallazgos, el Instituto de Nutrición desarrolló un producto acidófilo especializado para acelerar la recuperación tras cargas intensas. Cada 100 g contienen 30–35 g de proteína, 45–50 g de hidratos de carbono y 10–15 g de grasa. Sus aminoácidos están equilibrados, su relación entre ácidos grasos poliinsaturados y saturados es la fisiológica de 0.5, y sus hidratos de carbono incluyen glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa, maltosa, dextrinas y almidón, con ácidos orgánicos y numerosas vitaminas y sales minerales. Tomado además de la dieta habitual, aumentó las proteínas y los hidratos de carbono y aportó vitaminas (C, B1, B2, B6, PP) y minerales (K, Na, Ca, P, Mg, Fe, Zn, Cu y otros), con beneficio para el estado metabólico, el bienestar y la capacidad de trabajo.
La toma de 100 g diarios activó los procesos anabólicos del nitrógeno, redujo la excreción renal de nitrógeno aminado y creatina, alivió la tensión en el metabolismo del potasio, el sodio, el calcio y el fósforo, disminuyó la pérdida de potasio y mejoró el estado vitamínico. Las pruebas bioquímicas mostraron una recuperación más rápida de cargas intensas anteriores: menor excreción de cuerpos cetónicos y mucopolisacáridos, menor urea sérica matutina en ayunas, y cambios ácido-base más pequeños y de recuperación más rápida. El entrenamiento se volvió más eficaz y los resultados crecieron. Los tiempos de los levantamientos, registrados con un dispositivo electrónico láser (R. N. Voljovski, 1979) en seis zonas de intensidad (60, 65, 75, 85, 90 y 95% del mejor resultado), fueron menores en todas las zonas que en el grupo de control, en 0.7–1.5 ms en el arranque y 0.7–1.1 ms en el dos tiempos.
Por lo tanto, el estado metabólico de los atletas debe vigilarse durante las cargas intensas y los cambios metabólicos han de corregirse a tiempo mediante la nutrición.