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Variaciones de la presión arterial en los halterófilos
Resumen en español de Tyazhelaya Atletika. Ezhegodnik 1984 (Moscú: Fizkultura i Sport, 1984), pp. 66–68: el texto es una paráfrasis, no una traducción; las tablas de datos se reproducen íntegras con encabezados en español.
Se realizaron observaciones prolongadas de la presión arterial (PA) en halterófilos de las sociedades deportivas sindicales y de las selecciones nacionales de la URSS; se midió repetidamente a 460 levantadores. La presión sistólica media fue de 119±8.8 mm Hg y la diastólica de 74±6.6, con valores individuales de 90–150 y 50–95.
Tomando 134/84 mm Hg como límite superior de la normalidad para las edades de 19–39 años (M. S. Kushakovski, 1983), el 27.4% de los levantadores tenía la presión elevada: solo sistólica en el 8.3%, solo diastólica en el 10.2% y ambas en el 8.9%, ya fuera con una única lectura elevada o con presión constantemente alta, sobre todo en las categorías pesadas. Tras un examen exhaustivo, la mayoría no presentaba problemas de salud y tenía una gran capacidad de trabajo, pero se adaptaba peor a las pruebas funcionales que los levantadores con presión normal, y algunos mostraban alteraciones del fondo de ojo. Cada uno entrenaba según un plan individual y bajo una vigilancia médica reforzada.
Se halló presión baja en el 14.8%: solo sistólica en el 8.3%, solo diastólica en el 4.5% y ambas en el 2%. M. B. Kazákov (1961) encontró presión sistólica elevada en el 16.9%, diastólica elevada en el 20.8%, sistólica baja en el 13.1% y diastólica baja en el 3.9%; N. I. Vólnov (1958) halló presión elevada en el 21.2%, la proporción más alta entre los deportistas; M. Ya. Levin (1967) constató hipotensión en el 12.7%.
La presión baja puede deberse a un alto nivel de entrenamiento, con gran capacidad de trabajo y buen estado general; esta hipotensión fisiológica, una variante de la norma, se encontró en el 52% de estos levantadores. El otro 48% se quejaba de fatiga y, a veces, de mareos y dolores de cabeza, solía tener una infección crónica y respuestas atípicas y de recuperación lenta en las pruebas funcionales; su hipotensión se consideró patológica.
La presión tiende a aumentar con la categoría de peso (Tabla 1); a partir de 110 kg la media se acerca al límite superior de la normalidad, lo cual requiere un estudio especial.
Tabla 1. Presión arterial de los halterófilos en distintas categorías de peso corporal (medias)
| Categoría de peso, kg | Observaciones | Presión arterial, mm Hg | |
| Sistólica | Diastólica | ||
| 52 | 40 | 104 | 64 |
| 56 | 42 | 109 | 66 |
| 60 | 50 | 115 | 70 |
| 67.5 | 35 | 116 | 70 |
| 75 | 45 | 120 | 70 |
| 82.5 | 55 | 120 | 71 |
| 90 | 54 | 121 | 76 |
| 100 | 56 | 127 | 76 |
| 110 | 52 | 128 | 80 |
| Más de 110 | 31 | 130 | 86 |
Antes del entrenamiento (Tabla 2), la presión sistólica subía por término medio 10 mm Hg (el 9% del valor matutino) y la diastólica 5 (el 7.2%); los mayores aumentos individuales fueron de 35 (el 30.4%) y de 15 (el 21.4%). Dos horas después del entrenamiento se situaba cerca del valor matutino. En el período preparatorio las fluctuaciones medias fueron de 7 mm Hg en la sistólica (de 116 a 123) y de 6 en la diastólica (de 70 a 76).
Tabla 2. Presión arterial a lo largo del día en halterófilos de alta cualificación (n = 460, media x̄ ± σ)
| Presión arterial, mm Hg | |||||||
| Por la mañana | Antes del entrenamiento | Después del entrenamiento | 2 h después del entrenamiento | ||||
| máx. | mín. | máx. | mín. | máx. | mín. | máx. | mín. |
| 111±9.0 | 69±6.0 | 121±8.0 | 74±5.0 | 119±7.0 | 74±4.0 | 113±8.0 | 71±6.0 |
La presión es una característica importante del sistema cardiovascular y debe tenerse en cuenta en el entrenamiento. La presión elevada, con un 27.4%, fue relativamente frecuente; algunos de estos levantadores tenían una infección crónica o infringían el régimen, y prácticamente todos se adaptaban peor a las pruebas funcionales. Los levantadores con presión elevada, incluso con una sola lectura, necesitan un control médico y pedagógico especialmente estricto: tratamiento de la infección, cargas bien elegidas y amplio uso de medios de recuperación contra el sobreesfuerzo y el sobreentrenamiento.
Cada caso debe analizarse con cuidado, sin explicarlo de forma simplista por una supuesta especificidad de la halterofilia, una tesis que no puede aceptarse. Un entrenamiento bien organizado no conduce ni a patologías ni a una presión elevada, como demuestra la presión normal, o incluso baja, de la mayoría de los levantadores.